Sananda en la ciénaga de las Maravillas: Ayapel

Hace algunos meses escuche a una maravillosa mujer hablarme de Ayapel, de la labor que hacían en este lugar, yo me intrigue y ofrecí mi labor… No tenía ni idea a donde iba, ni con que me iba a encontrar, será ignorancia?, desconocimiento? O poca información sobre nuestro país?, o todas la anteriores.

Al cuadrar la fecha fueron varias posibilidades, mi corazón solo sentía que quería ir, quería aportar a esta comunidad y conocer.  En un momento cuadramos un grupo y al final fuimos otro completamente diferente pero simplemente como funciona en la vida, nos animamos los que teníamos que ser.

Llego el día del viaje, comenzando por que viajábamos por tierra 6 horas de Medellín o en unos aviones pequeños, decidimos el avión, comenzó la experiencia, algo exótico.

Llegamos a Caucasia y nos dirigimos a Ayapel, paisajes hermosos pero todavía ni idea a donde íbamos.

Llegamos, nos dicen que pasamos a la finca, sonaba bastante diferente, nos reciben con un planchon, nos montamos y comienzan mis ojos a maravillarse con semejante lugar, abierto, expansivo, profundo y misterioso…

Mis ojos no tenían ni idea a donde llegaban, solo desde ese momento sucedió lo que mas me gusta y lo que mueve mi vida, sorprenderme, un mar de sorpresas, de emociones, este lugar parece ser en la nada, pero resulta ser el todo, amplio, sin dimensiones, por que sabes que llegas pero nunca sabes en donde termina y a donde puedes llegar.

Llegamos a a donde nos quedamos, un espacio hermoso, tranquilo, es como un vórtice de energía en el planeta…. Donde se descansa al lado de la naturaleza y simplemente todo fluye…

En este lugar un grupo valioso de seres humanos se maravillan constantemente de este Espacio y tiene la conciencia de ver y apoyar los contrastes de nuestro país, un lugar muy virgen en muchas cosas, educación, recursos, amor y vivienda. Corpo Ayapel una Fundación dedicada al apoyo de la comunidad que habita alrededor de esta bella ciénaga.

El propósito de este viaje fue apoyar a la comunidad, unida a la labor de esta fundación, nos levantamos por la mañana a arrancar con esta labor, todo el grupo de personas que iban de paseo, se unen en esta hermosa causa y nos dirigimos al espacio donde facilitaría una experiencia, llamada Soltar para Crear, apoyando a este grupo de personas a sanar dolores y memorias de la niñez, transformándolas en amor, fluidez y gratitud.

A todos nos transportan en motos, llenos de sonrisas, alegría y disposición.

En la energía del amor y el servicio siempre hay infinitos aprendizajes, una comunidad que en muchos momentos tiene dificultad de recibir, pero este grupo humano de Corpo Ayapel, les ha venido mostrando lo que es recibir a abrirse genuinamente a esto.

Las actividades las dirigimos a diferentes grupos de Mujeres, Famis, Tradis, profesores, coordinadores, personal administrativo de Corpo Ayapel y mujeres de familia.

Cada uno con un reto diferente, de comunicación, de expresión del mensaje, de apertura… es increíble poder ver, que muchas veces en la vida los títulos y roles que nos ponemos nos generan mayores distancias con el corazón y con la esencia, pero al final todos tenemos necesidad y queremos recibir amor… es de que forma y que tanto nos abrimos a esto.
Todos los grupos fueron fascinantes, ver las caras y el corazón expandido, expanden el mío y el de todos.

Además de esta experiencia todo el grupo motivado y movido se une en diferentes labores, una hermosa ginecóloga les da una charla y enseñanza de auto examen y sexualidad.. Otra maravillosa joven llena de pasión y amor decide enseñarles actuación a un grupo de niños.. definitivamente el amor se contagia y el servicio expande…

En unión a estos maravillosos encuentros, caminamos y vivenciamos las labores con las personas que ha hecho Corpo Ayapel, educando personas para tener de que vivir, dándoles a las mujeres roles importantes y funciones que las hacen sentir parte y adicionalmente poder aportar a su familia, los han educado para ser artesanos, masajistas, desarrollar huertas… educación en higiene, cuidado personal y del hogar, a sembrar, a sentirse importante… Esto dentro de las múltiples brigadas de apoyo y servicio a la comunidad.

Adicionalmente de vivenciar y ser feliz maravillándome con todos estos seres… cada experiencia durante esta vivencia fueron únicas, ver manglares, ver libélulas, micos y hasta de cerca una culebra, que estando dormida casi salto al agua al saber que estaba en la lancha… quedarme en la ciénaga y que un lanchero me diga, cuidado hay caimanes, en ese momento solo me quedaba respirar y confiar que alguien regresaría.. aplicar lo que bastante enseño, CONFIAR.

Toda la experiencia fue como un retiro espiritual, movimientos a todo nivel, todos los que nos metimos en esta experiencia desde el corazón vivenciamos movimiento en muchos niveles.. cada aprendizaje expandido e integrado…

Entre risas, caminatas, servicio, ejercicio, amor, alimentación saludable, expansión y deleite de este paraíso, ha sido una experiencia única en mi vida, tantas emociones, sensaciones y deleites combinados en uno…

Lo único que resume en mi corazón es que soy bendecida, de presenciar y admirar la belleza y la simpleza de la vida…
Gracias por esta hermosa invitación, que el titulo bien lo dice…

Ayapel la ciénaga de las MARAVILLAS.

Autor: Ayda Velasco

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